martes, 6 de abril de 2010

GRINDHOUSE

WET es la pesadilla húmeda de John Woo. Recupera el estilo de juego de STRANGEHOLD, actualizándolo y mejorándolo, incluyendo una mayor variedad en el combate al introducir la katana como complemento a las armas de fuego y permitiendo correr por las paredes al estilo ninja con facilidad, deslizarse por el suelo y saltar entre edificios e incluso vehículos en marcha al ritmo de una abundante banda sonora rockanrolera. A este contexto peliculero se suma algún tramo aún más sangriento en el que Ruby (interpretada por Eliza Dushku en el doblaje original, más macarra que Faith, su cazavampiros asesina de BUFFY, que incluye también a Malcom McDowell y Alan Cumming), en estado berseker, aniquila a cuantos se encuentra en un contexto gráfico aislado casi bicolor, más semejante al del reciente MADWORLD y con un tono de anime que hace que la experiencia nos recuerde a la del volumen I de KILL BILL (si no resultaba ya obvio). Las cortinillas de transición, con imágenes retocadas de viejas pelis de serie B, la textura opcional de película setentera rallada y el rollo de film que se quema en pantalla cuando nos eliminan, además del argumento desquiciado y divertido nos trasladan también a una sesión doble de cine palomitero de kung fu, que en su equivalente jugón podría compartir cartel con el mencionado y sencillo STRANGEHOLD, tan disfrutable como este WET.

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